miércoles, 7 de octubre de 2009


La duda acecha
entre las sombras de mi pelo,
oprimiéndo la garganta
con mis noches de desvelo.
Demasiado en que pensar
cuando creo que no pienso,
torbellinos de ansiedad
y mil preguntas entre los dedos.
Mi oscuro corazón de golondrina
cayendo en picado hacia el suelo
ya no sabe si remontará,
demasiado peso para este vuelo.
Compulsión de marioneta vacia
en manos de algun cruel titiritero,
la vida me regala,
una vez más, futuro incierto.
Y el ardor en las pestañas
y las noches de desvelo
y el humo, que no paran
de abrir grietas por dentro.

viernes, 2 de octubre de 2009


Y ahora que le frio muerde,
me pierdo en las calles buscando
un rayito de Sol que caliente
mi corazón de latón oxidado...

lunes, 14 de septiembre de 2009


Camino al borde de un precipicio
que no puedo mirar,
creando de la nada circundante
los precarios peldaños
de mi escalera hacia el final.
A ciegas, tambaleante,
lucho por avanzar
sobre un camino empedrado
de cruda realidad.
Los pies, ya desgastados,
se tropiezan al andar
con pasados y futuros
lastres de soledad.
Siento el vacio circundante,
como me llama su oscuridad,
con un canto de sirena
que me invita a abandonar
quedándome con su nada
y su extraña y fria paz.

miércoles, 2 de septiembre de 2009


Aturdida,
recorro las horas
mirando sin ver
como se escapan los días
y el recuerdo
de nuestro feliz ayer.

Impulsiva,
busco una salida
fácil de escoger,
donde la esquiva sonrisa
se empaste, artificial,
encadenada a mi piel.

Decidida,
soy sin ser,
una cáscara vacía
que un armazón oxidado
sigue manteniendo en pie,

y dejo que los dias
pasen otra vez,
arrastrándo mi hastío
en su vida apresurada,
hasta que me hunda en él.

jueves, 20 de agosto de 2009


¿Y ahora como demonios lleno yo
el vacío que ha dejado
este agujero en mi pecho?

lunes, 17 de agosto de 2009


Abrazados
con la rabia
de quien se aferra a la vida,
mi cara se pierde
en el mar de tu pelo.

Buscándo mi aliento
inspiro tu olor
grabandolo a fuego
en mis pupilas adictas.

Tu pecho
en mi pecho
retumban al son
que, imparables, le marcan
los latidos del reloj.

86400

86359

86358

...

...

...

viernes, 14 de agosto de 2009


Cerrando al mundo mis sentidos,
aprieto los ojos con fuerza
y me dejo llevar
buscando el cálido abrazo
de la inconsciencia,
anhelando su oscuridad,
que, como bálsamo a la herida,
anestesie la razón
al final de la partida
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