miércoles, 8 de abril de 2009


Bloqueo.

La incertidumbre me atrapa
con su abrazo de hierro.
Cansada de debatirme
me hundo bajo su peso.
Lastre de emociones.
Y me bloqueo.

Estoy atrapada
en mitad de algo incierto.
Puedo ver el camino
serpenteando a lo lejos.
No sé si no quiero avanzar
o es que no lo recuerdo.

Estatua de sal
atrapada en mi bloqueo.

sábado, 28 de marzo de 2009


Simiente de la duda
germinada a fuego,
tus raices rompen mis entrañas.
En un lueño ligero
soy humo y me elevo.

Cada vez que cierro los ojos, te veo.

Y la melodía estridente
del rechinar de mi alma
me acuna en el duermevela
de los sueños que no tengo.

La certeza velada,
se adormece,
al aroma del laúdano
que emana la razón.

Y yo fumigo los brotes verdes
con vacíos de la emoción
esperando que el otoño
me marchite, una vez más.
De piedra, el corazón.

jueves, 12 de febrero de 2009


Continente y contenido
no siempre se corresponden.

La ansiedad de los números
me recuerda la crueldad de mi reflejo.

Mucho o poco cuero
al fin y al cabo es solo piel,
y ya no me valen los huesos.

Cerrar los ojos y engañarse:
salida fácil a lo complejo;
que actuar sin pensar
siempre es mejor que el sentiemiento.
Que me invade y me envenena,
que se retuerce por dentro,
que ignoro y me grita
con su canto zalamero.

Una sombra entre las sombras,
que se esconde entre mis miedos,
se agazapa en los rincones
de lo que un día fue desierto,
y me llama, susurrándo
lo que aún quema por dentro.

miércoles, 11 de febrero de 2009


El dolor puede cristalizar
bajo la piel.

Las lágrimas pueden velar
el brillo de los ojos.

La tristeza puede anidar,
para siempre, en la sonrisa.

La melancolía puede acompasar
los pasos a ninguna parte.

Los fantasmas de la vida
se pueden aferrar a tus recuerdos,
y pueden vivir en ti, de ellos.

Las heridas del miedo
nunca cicatrizan,
solo laten, escondidas, al acecho,
regalándote un tiempo en que creer,
una ilusión de huída.

Una vuelta más al laberinto
del dolor que, profundo,
en ti anida.


lunes, 9 de febrero de 2009


Paz líquida
en semioscuridad.

Aromas pausados
a la luz oscilante de las velas.

Calor y frio
vestidos de humedad.

Mi espalda en tu pecho
siente tu respirar.

El tiempo gotea,
y suena a agua
que se desliza entre mis piernas.

Cierro los ojos
para oler la suavidad
con que late tu vida.

Tu vida y mi vida.

Y la paz líquida
en semioscuridad.

viernes, 16 de enero de 2009


Hace ya tiempo que no estas conmigo.

Comemos juntos,
dormimos juntos,
vivimos juntos,
pero tu te encuentras a mil años luz de mi.

Hace ya tiempo que tu mirada me atraviesa,
volando por la ventana,
se escapa allí donde yo no puedo ir.

Hace tiempo que sé que no eres mio,
te atrapaste en un tiempo de recuerdos,
añoranzas de lo que hubo en ti.

Me estás quebrando el alma,
tu, a quien tanto di.

Me has marcado a fuego en las entrañas
con el juego del azul y el carmesí.

Me he entregado por completo,
me hiciste amar como nunca sentí.
Y luego me has roto por dentro
con el frio de tu silencio, y el dolor del sinvivir.

¿Por qué ibas ser diferente del resto?
¿Por qué pensé que eras para mi?
Solo has retrasado el triste momento
en que, sin entenderlo, decides deshacerte de mi.

sábado, 10 de enero de 2009


Así, como por casualidad, deslizándose léntamente,
ha vuelto el gris...

Así, como un viejo amigo olvidado,
enterrado entre las brumas del tiempo,
se ha ido dejando caer
y, sin darme cuenta, se ha apoderado de mi...

Una vez más, ha vuelto el gris,
impregnando como un tóxico mercurio
cada grieta que se vuelve a abrir...

Una vez más, ha vuelto el gris,
esa bruma difusa, pesada como el plomo,
que me ciega el alma...

Una vez más, aquí está el gris,
y una vez más me pregunto:
¿qué se siente, cuando no se siente nada?
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